El placer que solo una madura de 50 años sin impedimentos puede lograr


El fin de semana con Nela y Maikel estuvo muy bien, mejor de lo planeado por mí, pero ahora quería poner un poco de distancia, pero solo un poco. Quería que deseasen verme de nuevo, que no vieran que estaba todo hecho. Me pedí unos días libres y me puse a acondicionar lo mejor que pude mi casa. Una de esas mañanas llovía a cantaros y llevaba varias bolsas con productos de la ferretería. Al llegar a la urbanización, vi una mujer madura de muy buen ver, que se cubría de la lluvia sobre un techado pequeño y llevaba un coche de niño. A ella no la había visto nunca, pero el cochecito si lo conocía. Eran de unos vecinos jóvenes como yo. Francisco 24 años, muy delgado y alto, un poco desgarbado, simpático. Alicia misma edad, alta delgada, pecho que parecía abundante, pelo largo y culo pequeño y respingón.

Hice una gracia al niño y entonces ella me hablo. Me dijo que se llamaba Beatriz que era madre de Francisco y que no sabía dónde había puesto las llaves ni el móvil. Me ofrecí a que subieran a mi casa y se hizo de rogar, al final subió. Beatriz de no más de 50 años. Cercana al 1,70. Melena corta, por los hombros. Tetas grandes, culo hermoso, no estaba delgada, pero tampoco estaba gorda, ni siquiera rellena. Normal. Llamo a su hijo y le explico todo, diciéndole que un chico muy majo les había ayudado.

Mientras el hijo venía a traerle unas llaves, estuvimos charlando. Me enteré que estaba casada, que su marido y ella eran arquitectos, que tenían un despacho de arquitectura juntos. Que era su primer nieto. Mientras me hablaba me fijaba en ella, quería hacerlo sin que se me notara y parecía que lo lograba. Una de las veces que el niño, lloro, se levantó me dio la espalda y se agacho, me fije mejor en el culo y el rabo se me puso nervioso. Seguimos conversando y esta vez la conversación fue algo más personal.

+ Quien me iba a decir a mí que antes de los 50 me iban a hacer abuela. Si es que se han apresurado mucho mi hijo y mi nuera.

+ Eso va en pareceres. Que yo prefiero vivir la vida un poco más y luego si hay que comprometerse con alguien me comprometo, que será muy difícil.

+ Si eso se lo he dicho a los dos muchas veces, pero nada ni caso. ¿Por qué dices que es difícil comprometerse?

+ No generalizo, hablo por mí. Me gusta demasiado picotear en un lado y otro, para atarme a nadie.

+ Oye que este año, dentro de muy poco, cumpliré años y ese mismo día hare con mi marido las bodas de plata, 25 años de casados.

+ Perdona que no quiero ser mal educado, pero, ¿no es un aburrimiento 25 años casados?

+ ¿Por qué tenía que ser un aburrimiento?

+ Si trabajáis juntos y siempre con el mismo o la misma, reconoce que como mínimo tiene que ser como ver siempre la misma película.

+ Si vas por el sexo, no es todo sexo en la pareja, hay otros valores.

+ No me puedo creer que una mujer tan guapa y que esta tan bien como tú me diga eso. Se que no me vas a dar la razón, pero en cuantas cosas habrás pensado o soñado tú.

+ Lo que veo es que eres un chico muy descarado.

+ No he querido ofenderte ni ser descarado, he dicho algo que es obvio.

+ Lo de descarado no era con la intención de regañarte ni nada de eso. Me ha sorprendido que un chico que puede ser de la edad de mi hijo me diga esas cosas, por lo general los amigos de mi hijo, me tratan de usted y son callados o muy comedidos.

+ Esos eran porque no les gustan las mujeres o porque son unos sin sangre. Y si vistieras más jovial, no tan seria, alborotarías al personal.

+ Jeje, que adulador que eres. No será para tanto y como tendría que vestir según tú.

+ Pues no sé, con una falda corta. Con una blusa o jersey con algo de escote. Es lo que se me ocurre de pronto.

Sonó el timbre de la puerta y era Francisco. Nada más abrir me empezó a dar las gracias. Le quite importancia y después de dar un beso a su madre, se despidieron de mí. Al hacerlo, muy decidido le di dos besos a su madre y lo hice descaradamente, dándoselos cerca de sus labios, sobre todo el segundo. Se puso un poco turbada y se marcharon, con mi ofrecimiento para que volviera cuando quisiera. Qué pena que no viviera allí. Al ir hacia la puerta iba detrás de ella y al ver como movía el culo, solo pensaba, “vaya polvazo que tiene”.

No sabía si era casualidad o qué, pero me encontraba demasiado a menudo a Manolo. Trataba de convertirme en su nuevo mejor amigo y empezábamos a hablar de política o futbol, que eran sus temas preferidos, para acabar hablando de sexo. Él quería jugar conmigo y yo jugaría con él. Ya habían pasado varios días desde el día que estuve en su casa y el escondido.

+ Es que las mujeres cuando se hacen madres cambian.

+ En eso no tengo ni idea. ¿En que cambian?

+ Pues el cuerpo les cambia, se ven distintas, porque se ven peor. Luego al estar un bebe en la cama están más pendientes de si llora o no llora, el caso que pocas veces y cuando te pones, llora te interrumpe y todo se va al garete.

+ No sé cómo sería antes tu mujer, pero no creo que se vea mal, porque está muy bien. (Fui atrevido pero prudente, ahora a esperar)

+ ¿De verdad ves a Sabrina bien?

+ Si no fueses su marido ya te diría como la veo. (Mi tono de voz fue muy provocador y como queriendo ser prudente)

+ Pues olvídate que soy su marido. (Algo así era lo que estaba esperando y como si dudara le conteste)

+ Que tu mujer esta espectacular. Lo tiene todo muy bien puesto y lo mejor que no está en los huesos, que hay donde agarrar.

+ Jaja, si te oyera seguro que la autoestima le subiría, que siempre se está quejando que ha cogido unos kilos y que se les han ido a los mismos sitios al culo y las tetas.

+ Que mejores sitios, jaja. Tiene un culo para babear.

+ Eso le digo yo, pero no me cree. Se le ha bajado la lívido un poco, ya no sé qué hacer.

+ Usa la imaginación para subírsela. Que hay muchas maneras de hacerlo.

+ ¿Cómo qué?

+ Jaja, no soy el más indicado.

+ Venga, dime algo.

+ Sin dar detalles para que no te molestes, introduce nuevas situaciones, morbo, fantasías, juguetes sexuales. Ya te digo hay muchas cosas. Incluso algunas más fuertes. (Esto último lo dije esperando que me preguntara, pero dudo y de momento no lo hizo)

+ Ya estoy pensando que hacer.

En eso apareció Francisco y su mujer Alicia, que a ella la conocía solo de vista y de saludarnos educadamente. Me la presento en ese momento y Manolo aprovecho para irse. Nos sentamos en una mesa de la terraza a hablar. Volvió a darme las gracias por lo sucedido un par de semanas antes y nuevamente le dije que no tenía importancia. Alicia me sorprendió hablando de su suegra. Contaba que lo mismo se presentaba en la casa sin decir nada y como tenía llaves abría y debías tener cuidado de que no te pillara mal, porque encima te criticaba. Francisco trataba de que se callara pero ella seguía sin cortarse. El trataba de justificar a su madre y eso irrito más a su mujer que dijo de forma acelerada, “Francisco hay cosas que no se pueden justificar ni siendo una madre. Tu madre le gusta dirigir la vida de todo el mundo, mira cómo trata a tu padre, como si fuera un pelele, que a mí me da hasta vergüenza muchas veces”.

Me atreví para calmar los ánimos a decir, “mujer, yo la vi una mujer tranquila, simpática y muy educada” Francisco movía la cabeza afirmando lo que yo decía y volvió a saltar Alicia, “eso se le da muy bien, lo de quedar siempre bien o cuando hay gente decirte las cosas con mucha suavidad, pero es una mandona arpía, el único listo de la familia su hijo pequeño, que se fue de erasmus y ya no ha vuelto” por las caras de Francisco sabía que ella a lo mejor exageraba pero que decía la verdad.

Francisco cambio de conversación, dio un giro de 180º y me dijo, “el próximo fin de semana celebramos, el tener un piso nuevo, la bodas de plata de mis padres y lo más importante el cumpleaños de mi madre, que cumple 50 años y nos gustaría que vinieras”, no me lo esperaba y lo que me era más importante, saber a quién se le había ocurrido. Por eso dije, “no sé, es que ese tipo de celebraciones son para la familia y yo soy un desconocido, no sé qué pinto allí”y Alicia fue la que me dio la respuesta, “si haz el favor de venir, que serás junto a mi familia la única persona normal y no de toda mi familia. Además la señora reina, mi suegra, ha sido la que ha dicho que te invitemos por el detalle de ayudarla el día de la lluvia”

Hice un poco de teatro hasta que dije que sí, que iría. Tenía intención de sacar el mayor partido a esa fiesta y hacer un acercamiento a Beatriz para un posible encuentro otro día. Llego el día y se me olvido comprar algún regalo, es que se me fue el santo al cielo. Estuve a punto de no acudir y llame a francisco para decirle mi gran olvido, le quito importancia e insistió en que fuera. Me vestí algo más formal de lo que haría en otras fiestas de cumpleaños y fui a su casa.

Me fueron presentando a todo el mundo y veía a Beatriz con un hombre delgado, buena presencia, pelo blanco 50 o 52 años. Cara simpática, de bonachón. Me acerqué a saludarlos y ella me lo presento, se llamaba Román, por lo que intuí ya le había hablado de mí y le había contado como nos conocimos. Cambié de opinión y ya no le vi tan bonachón, sobre todo con la displicencia con la que me trataba. Ella lucía una sonrisa muy atractiva e iba a juego a cómo iba vestida. Un escote agradable a la vista, una falda corta por encima de las rodillas, sin ser minifalda, ajustada y unos tacones enormes. Si el día que la conocí estaba para echarla un polvazo, ese día estaba para dejar a cualquiera seco.

Entable conversación con los dos y él era un poco pesado, tal vez hasta cargante. En ese momento me di cuenta de que la madre había encargado un catering, porque supuse que no había sido el hijo ni la nuera. Parecíamos sardinas en lata. Había demasiada gente para un piso normal. Apareció Alicia, que no la había visto hasta entonces. Fue verla y alucinar. Si la suegra iba explosiva la nuera no le iba a la zaga. Llevaba un vestido ajustado y con escote, lo que antes me había parecido un pecho abundante, ahora se veían que eran un buen par de tetas. El culo se le veía pequeño, pero respingón. Vino y delante de su suegra me saludó efusivamente con dos besos. Se las veía en la mirada lo que se “querían” era un odio palpable.

Seguí pegado a Román y Beatriz. Román fue bajando el tono conmigo y parecía un poco más agradable. Pero fue un espejismo, así que cuando dijo que iba al aseo, le dije a Beatriz que me diera el número de móvil de su marido que le quería gastar una broma. Dudo y me lo dio. Ella me pregunto, “¿hoy voy mejor vestida?” y quise ser provocador diciéndole, “ahora no te contestare, pero antes de que te vayas sabrás mi respuesta” ella se echó a reír y así quedo de momento la situación.

Me alejé de ellos y me puse a hablar con Francisco, porque no conocía a nadie más. Vi que la madre se apartaba del padre y hablaba con una mujer muy parecida a ella, supuse que sería una hermana. Aproveche para apartarme e ir a un baño. Puse la opción de numero oculto en mi móvil y llame al padre. Tengo una aplicación que cambia la voz para hacer bromas y la use, el me contesto un “Si, ¿Quién es?” se oía ruido de fondo en su móvil, algo normal y fue cuando le dije, “Chulo, pedante, que sepas que me voy a follar el culo de tu mujer esta tarde, le voy a dar el rabo que tú no tienes y la voy a azotar como tú no te atreves, pringado” y colgué, salí rápido y me puse para que me viera por si me buscaba y no sospechara de mí. Le vi trastear con el móvil y con cara de mala leche.

Ya no estaba tan soberbio como antes, estaba que no sabía qué hacer, miraba una y otra vez al teléfono. Me fije que había mirado en mi dirección pero al verme hablando con más gente, se dedicó a mirar hacia otros lados. Vi que hizo una señal a su mujer y según se acercaba ella me acerqué yo. El al oído le decía algo y ella me miro, abrió los ojos de forma exagerada y le puso cara de póker. Me puse a hablar con él y ya estaba más sosegado, ahora si estaba más humilde, estaba normal. Ella le manda a por bebida y aprovecha para decirme, “¿Cómo se te ocurre llamar a mi marido y decirle que me vas a besar?” y muy serio le digo, “eso es mentira no le he dicho eso” no pude continuar porque el marido regreso. Nos movimos y nos colocamos cerca de un mueble, porque Román quería apoyarse en algún sitio que estaba cansado, el lugar era propicio para hacer lo que quería.

Hablando con Román y como quien no quiere la cosa, apoye una mano en el mueble y eso me permitió tocar el culo de Beatriz con mi dedo pulgar. Ella se atraganto al notar mi dedo, pero no se quitó, lo que era una buena señal. Me fui atreviendo a más y le tocaba el culo con suavidad pero plenamente. Me fijaba en su cara y la tenía demasiado seria, lo que me corto el rollo bastante y pare. El marido se volvió a ir y ella de forma seria pero algo atropellada me dijo, “eres muy joven y no lo entenderás, lo mismo he hecho o dicho algo que te ha llevado al error. Soy una mujer casada felizmente y jamás, fíjate lo que te digo JAMÁS le he sido infiel a mi marido, así que te pido que me respetes y te comportes” una cosa era lo que me acababa de decir y otra su mirada y mi percepción. Que me decían que era cierto que nunca había sido infiel, pero que necesitaba “algo” y ese algo quería dárselo yo.

Después de oírla no dije nada y note que ella estaba esperando que me pronunciase, pero opte por el silencio y por una mirada de deseo. Tenía que aprovechar ese día, porque otro sería muy difícil. Estaba convencido que ella quería tanto como yo. Román nos dijo o más bien a su mujer. “Vaya desastre, el baño se ha estropeado” y ella le hizo una señal al hijo, se acercó, “Francisco mira que te avise de que ese tipo de inodoros, la cisterna es de baja calidad, que la cambiases. Eres un desastre, no puedes negar quien es tu padre, vivís muy despreocupados” fue una regañina suave, pero con contundencia. Francisco parecía un niño pequeño y cuando su madre le dijo, mira a ver si lo arreglas que necesito ir al aseo. Aproveche, me lo había puesto a huevo. “Por eso no te inquietes, puedes ir a mi casa” y ella lo rechazo por no molestar. Tanto padre como hijo saltaron diciéndole que entonces no se quejara tanto.

Se indigno y me dijo que si podía ser ahora, le dije que sí y ya iba como un toro bravo. En el ascensor llevaba una conversación banal y ella no decía nada, pero se notaba que iba tan nerviosa como yo. Abrí la puerta de mi casa y le cedí el sitio para que pasara. Al entrar se quedó quieta porque estaba todo a oscuras. Cerré la puerta y me topé con ella que seguía sin moverse. La abrace por detrás, empecé a besar su cuello y a lamérselo, ella me decía, “para, para de verdad, esto es una locura, luego nos vamos a arrepentir, no ves que puedes ser mi hijo” y me apoye en su culo, para que notara lo duro que estaba y le dije, “¿de verdad tú crees que un hijo estaría así, como estoy yo?” y pose mis manos en sus pechos. Se le escapo un gemido y rápida se contuvo, le dije, “¿o prefieres que te traté de usted como los amigos de tu hijo?” la fui llevando hacia el salón. Una vez dentro, la apoye sobre un mueble multiusos, que me apañaba de momento.

Insistió en que lo dejáramos y le pegue un buen azote en su culo, que sonó bastante y me llamo bruto. Metí mi mano debajo de su falda y llevaba pantys, los enganche bien con mis dedos y mis uñas, dejándolos para el arrastre y ella me decía que me había pasado, pero su coño la traicionaba estaba más que mojada. Me baje la cremallera y con el silencio se oyó, luego le dije, “ahora te voy a dar mi regalo” tire de las bragas, hasta que quedaron holgadas y las puede echar a un lado. Pase la punta de mi rabo por toda su raja y le pregunte, “¿te gusta tu regalo? ¿lo quieres ya?” pero como no me contestaba, le remangue la falda que me costó y le azote una y otra vez, ella no protesto, solo me dijo, “vámonos que nos estarán esperando, que en cualquier momento Román estará aquí” mi respuesta fue meterle el rabo hasta el fondo, diciéndole “si viene le dejaremos entrar para que vea como la zorra de su mujer se harta de rabo” ella grito cuando le metí el rabo y me llamo SALVAJE para luego acompasar el movimiento de su culo con mis movimientos.

Sus gemidos iban en aumento y me dijo de pronto, “por favor no te puedes venir dentro que no tomo precauciones, por favor, por favor, hazme caso”y le dije que le follaría el culo y me correría dentro y ella estaba vez asustada me dijo, “estas muy loco por ahí no lo he hecho nunca, que nosotros hemos sido siempre muy normalitos”, seguí follándola con potencia y fuerza, le saque el rabo y se quedó desconcertada, me senté en una silla e hice que se sentara encima. Esta vez no se anduvo con tonterías y me agarro el rabo y se sentó metiéndoselo. Nos besamos, al principio fue tímida pero enseguida se dejó llevar. Me comía sus tetas que estaban algo caídas pero eran fabulosas. En esa posición lograba meterle algún dedo en el culo y al principio protesto pero luego se limitó a disfrutarlo. Hasta que se corrió y para que no se le oyera, me beso de forma desaforada y me mordió el labio, que me hizo hasta sangre.

Ahora le hice quitarse y que me comiera el rabo. Estaba muy cachonda y eso hizo que me lo comiera muy bien. Me sonó el móvil y era su hijo, se lo dije y se paró, pero una vez que conteste, le lleve la cabeza a mi rabo, su hijo me decía que llamaban a su madre y no contestaba y con toda mi cara le dije, que su madre decía que algo le había sentado mal y seguía en el baño. Nada más cortar me corrí en su boca y aunque me había dicho que la avisara para quitarse, no le hice caso y ella tampoco protesto en ese momento, se lo trago todo. Eso si al acabar me dijo, “eres un guarro te dije que me avisaras” y mirándola le conteste, “me gustaste nada más verme y sabía que follaríamos seguro, no me esperaba que fuera tan pronto” ella me replico, “¿y por qué lo sabias? ¿tan irresistible te consideras?” me reí y le dije, “no me creo irresistible, me encanto tu cara de zorra y sabía que necesitabas un escape, me pusiste cachondo perdido y no veas las pajas que me hice a tu salud”

Se acicalo como pudo y me dejo como regalo sus pantys. Nos fuimos para casa de su hijo y en el ascensor le pregunte, “¿Cuándo tendremos un menú completo? Porque hoy solo ha sido un aperitivo” se quedó pensativa y me respondió, “hoy antes de irme te contestare algo” me devolvió la misma respuesta que le di yo al principio de la tarde. Todo el tiempo no parábamos de mirarnos con discreción y me ponía más cachondo de lo que estaba, quería más, mi rabo estaba otra vez guerrero, aunque sabía que sería imposible ese día.

Empezaba a irse la gente y me fui dispuesto a despedirme, en ese mismo momento Francisco me pregunto si no me importaba que su madre utilizara de nuevo mi baño y le dije que no había ningún problema, que podía venir, pero que yo ya me despedía. Esta vez no hubo fingimientos de nada, al cerrar la puerta nuestras bocas se amorraron como si fueran ventosas y ella se cogió de mi cuello y luego se alzó poniendo sus piernas alrededor de mi cintura. Esta vez las bragas fueron al mismo sitio que los pantys. La apoyé sin soltarla contra la pared y la empecé a follar con fuerza, golpeando todo mi cuerpo contra el suyo y ella gimiendo en mi oído. Me decía, “es mejor que en mis fantasías, eres un bruto perfecto, como me llenas, joder, eres estupendo” y seguía follándola con más fuerza y le dije, “aquí tenía que estar el cornudo de tu marido viendo cómo me follo a la puta de su mujer”, Beatriz gimió y se quedó callada, no sabía si le había sentado bien lo que le dije, hasta que soltó una fuerte bocanada de aire contenido y con voz cachonda me respondió, “¿es que te atreverías con mi marido delante?” y penetrándola de forma bestial le dije, “pues claro zorra” empezó a correrse y me volvió a hacer daño en el labio que ya me dejo dolorido.

Hice que se colocara bien para que me comiera el rabo, mientras lo hacía le decía que la próxima vez me correría en su culo y con un sonido gutural porque no se sacaba el rabo, me parecía entender un rotundo no. esta vez si la avise de que me corría, quería ver su reacción y fue la que me esperaba, chupo y chupo más deprisa, hasta que sintió mis chorretones de la corrida, no se quitó y lo saboreo todo, hasta dejarme el rabo bien limpio. Antes de irse me dijo que el lunes a las 12 podía venir, lo malo es que a esa hora trabajaba, pero no quería perder la oportunidad y le dije que estaría.

El fin de semana me encontré a Manolo y parecía que éramos amigos de la infancia. Se enrollaba conmigo un montón, por la tarde jugaban un partido de futbol y me invito a verlo en su casa. Tenía intención de verlo en un bar que íbamos muchos conocidos, pero quise ver a donde llegaba esta vez y acepté. Lo único que me dijo que no le dijera nada a su mujer, en parte me extraño. No sabía si me estaba engañando, pero ya me daría cuenta. Llame a la puerta de su casa y abrió Sabrina, su expresión al verme me dijo que no tenía ni idea de mi presencia. No llegaba a estar desaliñada, pero no estaba como otras veces. Me pregunto qué quería y al decirle que Manolo me había invitado para ver el futbol, me dejo pasar y sin cortarse le dio la bronca a su marido por no habérselo dicho, se quejó por pillarla de semejante facha y Manolo solo le respondió que se cambiase si todo el problema era ese.

Manolo se fue a la cocina a traerme una cerveza y oír murmullo entre los dos. No me sorprendió cuando la rato apareció vestida provocativamente y su mirada ya había cambiado. El culo se lo vi perfectamente varias veces, las tetas igual, era agacharse a dejar algo y según lo hiciera veía su culo o sus tetas. El trataba de que bebiera más de la cuenta, pero en el momento que se descuidaba, vaciaba mi vaso o mi copa en una planta grande que había a mi lado. El que se fue entonando demasiado fue él y eso llevo a que su lengua se fuese soltando más de la cuenta, sobre todo por la cara que ponía Sabrina que era de disgusto.

Sobre todo cuando dijo, “Sabri que buen culazo que tienes, no tiene desperdicio, ¿a qué tengo razón?” me hice el achispado y le respondí, “seguro que te lo pasaras divinamente con él, lo tiene de trastornar a quien lo mira, quien pillara uno así”, Manolo en plan gracioso soltó, “pues nada, no hay manera, no sabe el tesoro que tiene y encima sin estrenar” Sabrina muy enfadada le aviso de que se estaba pasando y lo dijo con tanta vehemencia que casi le quita el colocón a Manolo. Que rápidamente pidió perdón. Para saber a qué punto llegaba todo quise añadir, “no te enfades mujer, en parte lo que dice tu marido tiene razón, pero seguro que si le has dicho que no, es porque será muy burro y lo mismo no tiene ni idea de cómo hacerlo”, un pequeño silencio, ella se medio ríe y me responde, “pues tienes mucha razón”

Nos olvidamos del partido prácticamente y Manolo replica, “pues será como todo, al principio un poco de dolor y luego ya está” no quise dejar hablar a Sabrina, le respondí yo, “Manolo con esa teoría no te dejaba ni tocarme un pelo porque hay en ciertas cosas que no hay que tener prisa, hay que ser pacientes y antes preparar bien preparado el terreno” y el contesto que todo lo que decía eran chorradas. Sabrina dijo que iba a poner algún aperitivo y se fue a la cocina, me ofrecí a ayudarla y nada más entrar detrás de ella no me contuve, la abrace por detrás, le pegue mi rabo al culo y le dije, “solo de pensar que no te han hecho el culo me pone más burro todavía, que ganas de hacértelo y que sepas que tu marido está jugando con fuego y se va a quemar, que no me conformare solo con calentones y a ti te digo lo mismo”le metí mano y estaba chorreando.

Fui al salón a dejar algunos de los aperitivos y Manolo estaba en otro mundo y no lo fingía se había puesto bien “guapo” con el alcohol. Así que cuando regrese fui a saco con Sabrina y empecé a tocar su clítoris, me decía un no, muy suave y se dejaba hacer. La pajeaba deprisa, para luego parar y hacerlo suavemente, luego otra vez deprisa y ella se agarraba a mi brazo, me clavaba los dedos cada vez que cambiaba el ritmo. Mis dedos estaban empapados y me deje de tonterías, hice que se corriera y bien que lo hizo. Suavemente pare, quite mi mano, la mire, me chupe y deguste mis dedos y luego le di un beso muy ardiente. Quería que probara su corrida en mi boca. Después me marché y le dije que una de esas veces no me contendría.

El lunes por la mañana fui a trabajar, desde el primer momento empecé a hacer teatro diciendo que no me encontraba bien, hasta que todo el mundo me dijo que me fuera para casa y descansase. Prácticamente salí corriendo para no perder el tiempo. Llegue a mi casa con tiempo más que suficiente. Me di una buena ducha y me prepare para recibir a Beatriz y quería saber si traería las mismas ganas que tenía yo.

Fue puntual. Abrí la puerta y me decepciono un poco, venia demasiado vestida, demasiado formal. Lo primero que quiso fue entrar al baño y la acompañe a mi habitación, que era el mejor baño. Antes de que entrara le pregunte si quería beber algo y su respuesta fue que después. La verdad que tardaba en salir pero cuando lo hizo me dejo atónito. Salía sin ropa, solo en ropa interior negra. Las bragas eran un culotte, que le hacían el culo más perfecto y aunque era grande se veía muy deseable. El sujetador era trasparente y dejaba ver sus erectos pezones. Tenía razón ni copa ni nada, estábamos en el mejor sitio, en mi habitación, donde tenía todo preparado y a mano.

Beatriz estaba nerviosa aunque trataba de que no se notara, quería demostrar su firmeza, que controlaba toda la situación. Al terminar de desnudarme, miro mi rabo y me dijo, “sí que te han alimentado bien de pequeñito, que barbaridad” trataba de decirlo como broma, pero no dejaba de mirarme. Me acerque la abrace, la bese y cuando note que se iba relajando, la lleve a la cama y la senté en el lado. Me puse a mordisquear y lamer sus muslos por la parte interior. Al principio estaba sentada y me acariciaba la cabeza, luego se dejó caer sobre la cama y se liberó del todo, cuando por encima de su braga empecé a mordisquear su coño. Me asombro que sin llegar a quitárselas se corrió y al momento estaba otra vez a punto. Le quite las bragas con la ayuda de ella, que levanto el culo para que pudiese quitárselas.

Ahora metí bien metida mi cabeza y mi lengua lamia todo lo que había que lamer, metí mis manos por debajo de su culo, para levantar su cuerpo y lamer desde su clítoris hasta su ano. Cada vez iba gimiendo más y más fuerte, otra vez que se corrió y nada más hacerlo, me decía, “esto no me había pasado nunca, tienes una lengua de diablo”. Le di un condón para que me lo colocara y mientras lo hacia de un bote de lubricante me embadurne bien los dedos. Antes de colocarme el condón se puso a hacerme una mamada enloquecedora.

Aproveche para llevar mis dedos llenos de lubricante a su ano. No mentía, costaba meterlos y ella se ponía en tensión, lo que dificultaba lo que trataba de hacer. Se fue relajando y un dedo entraba sin problemas. Aproveche para meter otro más y no protestaba. Se puso a colocarme el condón y una vez puesto hice que se diera la vuelta y se pusiera boca abajo. Le pasaba el rabo por toda su raja hasta que se lo metí de una firme estocada, sacándole un gigantesco gemido. No dejaba de follarla y de ver como se movía ese culo tan blanco, que hacía contraste con mi piel morena. Mis dedos entraban bastante bien en le culo y ella lo estaba disfrutando. Ahora saque mi rabo todo empapado y se lo pasaba por la entrada de su culo.

+ ¿Qué haces? Eso no, por favor eso no, continua lo que hacías, que me has dejado muy apunto. Para, para, no por ahí no. Ay, ay, no, no. (Mi capullo ya estaba encajado en el culo)

+ Relájate y calla, no te preocupes, que va a entrar perfectamente.

“Suplicaba” que parase, pero se podía quitar y no lo hacía, solo se había movido un poco, para dejar el culo más empinado. Viendo que me costaba meter mi rabo, cogí otro lubricante que era más líquido, parecía aceite. Lo deje caer por la raja de su culo, para que llegara perfectamente a mi rabo. Mi rabo ahora se resbalaba, por ello lo tuve que coger con mi mano para encararlo mejor. Le metí el capullo y ella soltó un pequeño quejido e instintivamente llevo su mano a su culo, para hacer tope con mi ingle y que parara.

Parecía mentira que nadie se hubiera follado un culo como ese, estaba super estrecho, pero eso no me impidió meter un poco más. Era una gozada sentir como apretaba mi capullo. Como se quejaba quise hablar para que se distrajera.

+ De verdad para, que es como si me quemara, que eso es muy grande para meterlo ahí. Para de verdad para. (No la hacía caso y seguía metiendo mi rabo muy suavemente)

+ Cállate zorra, si vieras como se come tu culo mi rabo alucinarías. Tenías que haber traído a tu marido, a ese estirado, para que viera como le estrenaba el culo a la puta que tiene como mujer.

+ Que bruto eres, pero como me pones. Seguro que te rajarías si estuviera mi marido aquí. Aaahhh, aaahhh, con cuidado, como lo noto.

+ Que yo me rajaría, ni loca. Te follaría con más ganas aun y le diría lo golfa y cachonda que eres.

Ya estaba mas relajada e intercambiaba quejidos y gemidos. Ya tenia mas de la mitad de mi rabo metido en su culo, me cogí a sus caderas y le dije que cuando me dijera le metería lo que quedaba. Ella solo contuvo la respiración, soltó una bocanada de aire y me dijo, “venga termina de desvirgarme” y contuvo de nuevo el aire. Termine de metérselo y soltó el aire de golpe y dijo, “que salvajada, como lo noto, me siento muy sucia pero con un placer inmenso, ahora sigue, ya soy toda tuya” en principio no quise ser muy bruto y le folle el culo con mucha dulzura y sin forzar mucho. Hasta que sacaba y metía mi rabo y ya solo gemía, entonces si empecé a follarla con más brío. Se corrió dos veces seguidas y me decía que era increíble, que sin tocarse había conseguido hacerla tener dos orgasmos. No aguante más y me corrí lanzando todo tipo de “groserías” pero me di cuanta que le gustaron, seguro que no estaba acostumbrada a oír cosas semejantes. Me quede tumbado sobre ella y poco a poco le saque mi rabo, luego me puse tumbado a su lado y con una mirada brillante me decía.

+ Que mundo de nuevas sensaciones, pensaba que a mis recientes 50 años, esto era imposible, eres inagotable y me encanta que no te cortes al hablar como hablas mientras lo haces.

+ Lo mejor es que te lo estés pasando bien, eso es lo primordial.

+ Me has hecho olvidarme de todo y ahora debo tener cuidado de que Román no se dé cuenta, porque no sabría que decirle, jajaja.

+ Pues dile que tienes un joven amante que te ha desvirgado ese bellísimo culo y que piensa seguir haciéndolo hasta que no sea necesario poner lubricante.

+ Como se nota que no me conoces, a mi no me eches pulsos que soy capaz de todo.

+ No te veo contándoselo a tu marido, jaja.

+ No me conoces, además con Román, el sexo es de tarde en tarde, un poco monótono por no decir aburrido y esto lo mismo le servía o nos servía como revulsivo. Que porque haya hecho esto no quiere decir que no le quiera, a mi manera pero lo quiero.

+ Que no te pido explicaciones, que tu haces lo que te apetece como lo hago yo. Pero ahora ¿Cómo te encuentras?

La respuesta fue un inmenso morreo y enzarzarnos de nuevo. Esta vez acabamos corriéndonos con un espectacular 69. Una vez que terminamos nos fuimos al baño y fue inevitable, que duchándonos juntos acabáramos follando. Que madura mas impresionante, lo daba todo, era hermosísimo ver como disfrutaba de cada segundo. Era como una sedienta a la que se le da una jarra de agua. Que lo bebe deprisa y a trompicones sin dejar escapar una gota, pues Beatriz igual. La despedida fue muy agradable porque en su mirada no vi nada de arrepentimiento y mucho de satisfacción. Solo me quedo una duda. Si con su marido lo hacia de tarde en tarde, porque esa preocupación a que se diera cuenta de que le habían follado el culo. ¿Es que el marido estaría la tanto de todo?


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