Abuela y madre solteras, reviven sus días calientes con el hijo y el nieto


Voy a contar como acabé follándome a mi madre, una mujer de 35 años que mide 165 cm y unos 68 kilos. Morena de pelo largo, cuidada sin ser una belleza sí que tiene un gran morbo en sus curvas, en su barriguita y en ese culazo respingón al que le sienta bien casi todo lo que se pone. Y por el mismo precio también logré ser el semental de mi joven abuela… una señora de 52 años, 162 cm con 72 kg de peso algo rellenita pero con todo en su sitio, donde no falta ni sobra nada en cada una de ellas. Al igual que su hija luce un escote espectacular con unas tetazas para alimentar a una tropa. Ambas féminas se han mantenido solteras toda la vida… lo que las han convertido en mujeres de armas tomar… ¡Es lo que tiene ser madres prematuras! Tanto una como la otra fueron precoces a la hora de probar el sexo y sus consecuencias… a muy temprana edad, a ambas hembras ya le picaba la pepita y comenzaron a tantear como quitarse ese ardor que le producía la hinchazón de sus conejitos aun impúber. Esa desazón las arrastró a despendolarse con algunos chicos mayores que ellas sin miramiento por su moralidad… así, sin tomar precaución alguna, follaron con uno o con otro noviete de turno, hasta que con tan solo 17 años a mi madre la dejaron preñada de mí… mi abuela aún fue más prematura, lucía la hermosa panza con la que la preñaron de mi madre. No obstante, las andanzas de la abuela para sacar adelante a su hija, no le sirvió de lección a mamá y lejos de aprender las enseñanzas de su progenitora, cayó en su mismo error. Las promesas de amor eterno de un canalla seductor, su predisposición de hembras de calado, una familia desestructurada sin la figura de hombree, y un desarrollo físico más maduro de lo normal para niñas de su edad, fueron excelente caldo de cultivo para ello.

No hace mucho fue cuando descubrí que ambas fueron desvirgadas a muy temprana edad, (ya hablamos abiertamente de todo) ¿quién fue el afortunado en cada caso? no lo sé. Solo sé que el último novio de mamá le dejó hace más de tres años, desde entonces nada estable que yo sepa. En casa no hay muchos secretos en cuanto al sexo, los tabúes se consideran conceptos livianos a inexistentes, pues tanto a mi madre como a mi abuela se visten y desviste ante mi presencia sin pudor…les he visto en pelotas multitud de veces y ellas a mí también. En casa compartimos el espacio del único aseo con ducha, exponiéndonos en bolas si fuera el caso, en la habitación diariamente, y desde hace años cuando hacemos nudismo en verano si la pasta nos da para ir de vacaciones… sabemos lo que tenemos debajo de la ropa y nos mostramos impúdicos de manera natural sin melindres. No sé la razón, pero nunca tuve como objetivo sexual a ninguna de las dos, no es que no pensara en ello, solo que esa naturalidad en casa llegaba a ser tan cotidiana que no veía en ello ninguna invitación a perpetrar el coito o cualquier otro acto sexual aunque fuera sin penetración. Acariciar las tetas de mi madre o de la abuela cuando les ponía el bronceador o simplemente recostados en el sofá bajo la manta de invierno viendo una peli, no era más que un acto de cariño o placer filial sin tintes sexuales pretensiosos de ir más allá, pese a que en el subconsciente sí eran cargados de morbo actuando ajeno a mi voluntad.

Ambas féminas les gusta verse atractivas…, mi abuela se depila la frondosa vulva que posee, y mi madre solo se recorta el conejito, dejando una fina capa de vello aterciopelado en forma de triángulo indicando el lugar de inserción al macho despistado. El caso es que mientras doña Manuela se lo rasura con cuchilla dejando ver la amplia raja del coño muy bien marcada con labios vaginales hinchados y oscuros en una vulva mullida, mi madre lo tiene bien decorado de vello púbico. Desde siempre me han educado en un ambiente básicamente femenino de puertas abiertas, pasando a ser el sexo un factor fisiológico más de nuestra vida con total respeto a los demás…, mamá trajo algún que otro novio a su cama y tal vez me afectaba sin saberlo… a mi abuela no le conocí hombre alguno, pero sé que tiene sus afer por ahí. Como se puede ver mi abuela Manuela es una joven veterana en edad de merecer todavía a sus casi 52 años, y seguro que algún polvo se agencia cuando sale con su grupo de amigos, y ni decir de Maite, mi madre, que aún no llega a los treinta y cinco con ese cuerpazo y varios años en el dique seco con una abstinencia casi total. Este es el panorama en casa groso modo…

Yo me llamo Lorenzo, tengo 19 años 175 cm de altura y no paso de los 75 kg. Tengo el cuerpo trabajado en el deporte, fibroso y musculatura marcada. Estudio un módulo de automática y robótica que espero me dé una buena salida profesional. En cuanto a mi cuerpo, si bien me lo cuido junto con mi mente, de lo que más orgulloso estoy es de la herencia de mi desconocido progenitor masculino…, tengo una polla de unos 19 cm y 5 de diámetro más o menos, un buen trabuco con el que disfrutar y hacer gozar a cualquier mujer que se precie de ser heterosexual. He tenido algunas novias de poca duración, el compromiso a largo plazo no es mi fuerte, pero mis necesidades básicas me gusta colmarlas con asiduidad, bien con alguna follamiga o como pajero solitario. Idéntica cuestión que ocurre con las mujeres de casa. Mamá se abastece de placer con un par de falos de silicona, uno del un tamaño es similar al mío, mientras el otro de color rosado es más chico. Mi abuela solo tiene uno, negro y vibratorio, en algunas ocasiones se lo lleva al aseo y se lo aplica en la ducha o sentada en la taza del váter, cuando no lo hace sobre la cama de su dormitorio. Nunca me planteé joder con ninguna de las dos en serio, eso no quita que más de una paja cayera pensando en sus cuerpos… y ante la relajación usual, en más de una ocasión me han pillado haciéndome una paja, pensando en ellas ¡Menudo morbo produce esa situación!, aliviarme con la imagen de sus cuerpos Sí, pero lo que es follar con ellas no me atrevía ni a planteárselo siquiera. Desde que nací hemos vivido los tres juntos. Mi abuela y mi madre son funcionarias, Maite es administrativa de la Seguridad Social, y mi abuela trabaja en correos, es decir, en casa tenemos una buena solvencia económica desde hace unos ocho años y ello nos permite disfrutar de vacaciones con cierto nivel desde entonces.

Siempre nos vamos los tres allá donde fuere, pero mi madre me invitó a un crucero para los dos solos, al que fui porque a ella le hacía mucha ilusión hacerlo…, las islas griegas, Malta y Sicilia…, diez días a todo tren. Fue una sorpresa, pues en tres días salíamos a un viaje que no estaba preparado, gracias a un chollo de última hora…, una oportunidad única en la vida según decía mi madre. Me convenció, no se lo podía negar ni quería hacerlo. Se tomó los días que le debían y nos marchamos de crucero.

A

mo a mi hijo. Soy una mujer con 35 años, “pero muy bien llevados”, ya que siempre he intentado cuidarme, practicando aeróbic en el gimnasio con un grupo de amigas, salir a pasear largas caminatas con mi madre entre otras cosas…, al final he logrado mantener un cuerpo más que apetecible cuyas medidas son 100-63-95 ¡Ya me diréis como son! Soy madre soltera de un chico con 19 años, fruto de una locura de amor adolescente por un canalla mayor que yo que me abandonó a las primeras de cambio, no resulto ser todo lo bueno que yo hubiera querido. Mi madre me lo advirtió, pues ella cometió el mismo error en su adolescencia y quedó preñada de mí, pero en fin, ahora vivimos juntas las dos con mi hijo y soy la mujer más feliz del mundo ¡Somos una pequeña familia bien avenida y feliz!. Sin embargo hasta que todo empezó llevaba más de tres años en el dique seco sin haber probado una polla, solo me mojaba con mis falos de goma.

Como digo todo comenzó cuando intentando buscar información sobre una empresa que se presentaba como candidata para ser proveedora de productos farmacéuticos (Trabajo en la Seguridad Social de administrativa). Mi trabajo lo llevé a casa con el fin de redactar un informe completo. Ya en casa me puse a buscar dicha información en el ordenador de mi hijo, introduje la palabra filial…, y antes de poder completar la siguiente palabra el buscador me dio varias respuestas encontradas de distintas páginas web que nada tenían que ver con lo que yo buscaba y sí con anteriores búsquedas de mi hijo. Entré a leerlas más bien por curiosidad que por otra cosa y me sorprendí, cuando leí todo lo que allí ponía, sobre todo en los relatos en los que los hijos se excitaban al ver a sus madres, no cabía en mi mente que un joven de 14,15…20 años se pusiera cachondo con una señora mayor y mucho menos con su madre, no solo excitarse sino que se las follaban, la mayoría de las veces a pelo. Al ir leyendo me fui calentado…, acabé por masturbarme frenéticamente frente al ordenador de mi hijo, terminé con un maravilloso orgasmo como hacía mucho que no tenía. Cuando terminé, me dirigí al baño y mientras me lavaba, seguía pensando en lo que acababa de leer y volví a masturbarme, estaba como histérica, con una calentura que jamás pensé llegaría a tener por esos motivos. Me sequé y me recosté vencida por el orgasmo en un relax soñoliento. En casa no teníamos miramientos de enseñar nuestros cuerpos, o de mostrarnos con naturalidad las formas desnudas de nuestro cuerpo, pero nunca reparé que Lorenzo ya no era un niño inocente, sino un adolescente casi adulto con 19 años… en más de una ocasión lo he visto pelándosela y el chaval gasta una polla nada despreciable, pero nunca pensé que le atrajesen las mujeres maduras, y sí es así como creo tal vez su abuela y yo hayamos sido el objetivo de sus pajas en más de una ocasión ¡las veces que nos habrá visto el coño a ambas! Barruntando llegué a una conclusión… “¡Debía de urdir un plan para ver hasta donde era capaz de llegar con mi hijo!”, y lo primero que hice fue ponerme una camiseta larga que apenas me quedaba como una minifalda, de una tela de algodón fina que dejaba entrever mis negros y puntiagudos pezones sin sujetador.

Me miraba al espejo y me sentía como una zorra, pero a la vez estaba nerviosísima y un extraño cosquilleo recorría todo mi cuerpo. Llegaron las 18:30 y mi hijo apareció con su mochila de hacer deporte…, lo recibí con un beso como de costumbre, no parece que él se diera cuenta de la insinuante de mi ropa, ya que ni siquiera me miró a los pechos, tampoco era nada extraordinario que fuera por casa tan ligera de ropa, porque a veces solo iba en bragas y un top que apenas tapaban mis grandes mamas… a decir verdad era habitual la ligereza de ropa en verano por parte de los habitantes de esa casa, pero pensé que el modelito difería bastante de los pantaloncitos cortos y los top barrigueros…, en fin no se dio por aludido. Nos sentamos como todas las noches a cenar en el salón con la abuela Manuela, mi madre, mientras conversábamos animadamente los tres. Me senté frente a él y charlamos de cosas banales, pero pude ver como mi hijo si se dio cuenta de que no llevaba sujetador. Por un momento clavó su mirada en mis tetas, yo me hice la distraída como la que está en la charla con mi madre. Era una sensación tan placentera que un chico tan joven y apuesto con mi Lorenzo me mirara con ansias de deseo que prolongué la cena por más de media hora. Llegó la hora de quitar la mesa y al levantarse él para retirar su plato vi como tenía su bulto entre las piernas… No es cosa de madre, pero mi hijo tiene un rabo bastante considerable para su edad, o para cualquier edad, pues a sus 19 años se puede decir que es un hombre adulto, no totalmente formado, pero sí en casi plena madurez física y mental. Que prendiera su deseo de la forma más sutil que supe, hizo que me mojara y llegara a un cuasi orgasmo sin ni siquiera tocarme. Nos sentamos a ver la tele, me senté de nuevo frente a él adrede, pero esta vez se tumbó en el sofá, y yo me senté en una mecedora que quedaba en la cabecera de donde se encontraba tumbado, así que su cara quedo poco más o menos a un metro de mi chochete. Mi madre tomó asiento en el sillón grande a juego.

Pasó un rato y por el rabillo del ojo pude verlo haciéndose el despistado…, observaba entre mis piernas para ver si lograba captar algo, al mismo tiempo que seguíamos el programa. La puta que está dentro de mí le facilitó la labor, abrí un poco las piernas y simulando que me ponía bien las braguitas tanga, las levanté un poco. Le dejé ver por un instante prolongado el pase mis piernas al estilo “Sara Stone”…, mi coñito lo llevo cuidado con los vellos del pubis recortados en forma de corazón y el resto perfectamente rasurado. No me gusta depilarme como mi madre, demasiado sacrificio si nadie puede disfrutar de ello, además lo tengo tan claro que apenas necesito mantenerlo rasurado, con una vez cada dos meses se me queda suavemente aterciopelado como un conejito de peluche…, muy similares a la zorras que tiene mi hijo en su colección guardadas en el ordenador.

Bueno al hacer yo esto se levantó como un resorte, echándose mano disimuladamente a su paquete. Sin mediar palabra se dirigió al baño…, sin duda alguna se iba a hacer una paja en mi honor ¡Cuánto me gustaría sentirlo dentro de mí, viéndolo correrse! Me hice la despistada y fui tras de él preguntándole que le ocurría, pero dijo que algo de la cena le había sentado mal…, me hice la crédula y lo dejé que se aliviara bien. Al tiempo que él lo hacía, me fui a mi habitación y me metí dos dedos del tirón en mi coño y otro en el clítoris…, ya que estaba totalmente empapado, seguidamente agarré mi gran falo de goma china, el más grande era de unos 20 cm y 5 cm de grosor, un cipote de armas tomar. Me lo incrusté a media asta, frotando a la vez mi clítoris durante unos cinco minutos demenciales…, fue un orgasmo brutal pensando en la perversa joya que tiene mi hijo entre sus piernas, y el desperdicio de energía de ambos solitarios…. Ese día no hice nada más, dejé que transcurriera un tiempo para que mi hijo no notara que yo estaba mucho más cariñosa, o más salida de lo normal y me tomara por una zorra, ya que yo no sabía cómo reaccionaría a mis insinuaciones.

Los siguientes días pasaron lentamente, pero pude observar a Lorenzo masturbarse con mucha más frecuencia que antes ¡Yo también iba más destapada e insinúate que de costumbre! Mi plan tomaba forma transigiendo la excitación de mi retoño, de ello me daba perfecta cuenta, “Ya que las madres, aunque algunas veces nos hagamos las tontas no lo somos, y sabemos perfectamente cuantas veces se pajean nuestros hijos”. A la mañana siguiente tras el paseo matutino con mi madre, entré en una página de viajes casi por aburrimiento y encontré una oferta de diez días en un crucero por el mediterráneo a un precio módico, últimas plazas para cubrir plazas de ultimísima hora… lo dudé unos minutos, pero pensé que era una buena oportunidad para intimar más con mi hijo, sería el viaje de nuestra vida… pulsé aceptar e introduje el número de mi tarjeta, y ¡Guala! En tres días nos iríamos los dos por el mediterráneo en un camarote compartido de matrimonio, en plan pareja de novios…

T

odo marchaba normal, pero mis impulsos azuzados por la testosterona no me dejaban otra opción que buscar una “salida” de emergencia… mi madre cada día más expuesta, me ponía súper cachondo y para colmo este viaje al que no pude decir que No de ninguna manera porque me gustaba entre otras cosas… ya para colmo teníamos que compartir la misma cama de matrimonio. En la primera noche, la chica pelirroja se puso a tiro, pero antes de eso entré a saco con ella en la piscina esa misma mañana, me la trabajé a fondo y durante buena parte de la tarde, pero lo que puso un punto de inflexión en nuestra relación filio maternal fue lo que sucedió tras esa noche. Lié a la chica para echar un polvo, una guapa catalana pelirroja que solo caldeó el asunto sin desear llegar más allá, baile y dos copas fueron suficientes para llevarla al camarote que compartía con mi madre…, ella se dio cuenta del asunto y me dio vía libre para follármela. Sin embargo a la hora de la verdad me dejó con el calentón. Todo iba bien hasta rebasar el umbral del camarote, la reserva con permiso de mamá, mis ganas de desfogar por todo lo alto y las ganas de copular con esa niña eran todo uno. Una vez sorteado el primer escollo cuando mi madre aceptó de buen grado, o eso me pareció a mí, solo quedaba el segundo, pero la pelirroja se asustó…, no quiso follar porque le di miedo…

-“No, no podemos hacerlo ¡¿Es que me piensas meter ese monstruo?! Tienes una polla enorme, me puedes hacer daño… ¡No, no quiero follar contigo!”

Se puso la ropa, se dio media vuelta dejándome allí en el camarote con un dolor de huevos del copón. Esperé un rato y al ver que mi madre no regresaba, fui a buscarla a la discoteca…, allí estaba ella. Así le dije al llegar junto a ella que si quería una copa… -“Un cubata por favor”, después bailamos un rato haciéndose más de la una…

-“¡¿Dónde has dejado a esa pelirroja?!”

-“Se ha marchado con su familia, no nos hemos entendido…”, mi madre no quiso insistir más.

Algo cansados decidimos recogernos tras varias canciones bailando y contorneadnos, bastante sexy por cierto. Una vez ya en el nuestro camarote, después de ponernos cómodos, ella se puso una camiseta tipo top de tirantes sin nada debajo, donde se dejaban ver los pezones marcados y unas braguitas algo más grandes que un tanga que se ajustaban a su cuerpo como una segunda piel. Yo iba con un bóxer nada más…, nos tumbamos a hablar un rato en su cama y ella me preguntó sobre el caso de la noche…

-“¿Hijo qué ha pasado con la chica? Estas muy serio para ser una recién conocida”.

Le dije que lo de siempre, que mucho juego, excesivo tonteo y al final nada de nada… se ha hecho la estrecha al ver lo que le esperaba… -“¡¿No entiendo por qué te ha pasado eso?!”

-“Mamá por lo siempre, a muchas chicas le impresiona…” le indiqué con la vista a mi entrepierna. “Ya sabes, cuando me desnudo…”

-“¡¿Debido a qué?! Eres bien guapo…” Se hizo la interesante inocente.

-“¡Joder mamá hay que decírtelo todo, pues a va a ser… al tamaño de mi polla…!”, ella se empezó a reír como una descosida, me dijo…

-“¡Anda tonto no será para tanto! Gastas una buena talla, pero no tanto como para salir corriendo”.Viendo que yo me puse muy serio entonces…

-“¡Por eso suelo mojar tan poco…! Les impresiona tanto que solo alguna se atreve y la mayoría no pasa de una paja, un 69 o de mamármela…” puse cara de cordero degollado…

-“¡¿Pero qué les pasa a las chicas con las que sales?! ¡¿Les parece que la tienes muy grande, con lo que dilata una vagina…?! Hace tiempo que no te la veo empalmada… pero no la recuerdo tan descomunal como para hacerte huir o no la recuerdo muy bien, sin embargo si quieres mi opinión como mujer…” Aquello estaba tomando un cariz que me atraía, y me arrastraba llevado por el morbo.

-“¡¿En serio quieres verla?! Ahora no la tengo en forma… solo que del apretón de huevos me duelen mogollón, sin embargo la polla no está a tono”

-“Bueno hijo, por favor vamos a ver, eso que tienes entre las piernas deberías mostrármelo como a ellas se lo presentas… y así te puedo dar mi veredicto con respecto a esas niñas estrechas con las que te andas…”. Seguidamente me animó a desnudarme… “¡Venga enséñamela a ver cuál es el problema! No creo mates a ninguna con ella…”.

Como no tenía nada que perder, ni vergüenza que ocultar a mi madre, me quite el bóxer o más bien me los bajó ella con cierta dificultar de saltar el elástico sobre mi virilidad, pues aun estando en estado de flacidez, su envergadura dejaba entrever que el tamaño sí importa. La cogió con su mano derecha para pajearla un poco, masajeó el tronco de arriba abajo dejando el glande libre de su prepucio, y así la calidez de sus yemas y la soltura con la que la agitaba, unido a mi necesidad, pronto alcanzó su volumen de crucero. Mis huevos comenzaron a dolerme un poco más otra vez, que tras el reposo se habían aliviado tímidamente… Maite al ver el tamaño y lo dura que se puso dijo con voz de feliz asombro…

-“¡Hijo vaya pollón tienes! Siempre me has asombrado lo grande que la tienes ¡Ya desde pequeño se te intuía que ibas a tener una verga enorme! ¡Estás muy bien armado!”

-“Y ahora no veas lo que me duelen los huevos mami…Después de una nochecita de calentamiento…”

-“Entonces cariño, por lo que veo te ha dejado con un buen calentón esa niña. Lo mejor va a ser que te des una ducha fría, ya verás cómo bajo el agua se te quitará… solo tienes que dejar de pensar en ella y notarás relajar todo tu cuerpo bajo el agua… con nada después puedes coger el sueño”.

Después de hablar un rato en tanto me masajeaba la polla acariciándola con ternura y vigor alternas nos dispusimos a dormir, pero no podía por lo empalmado que estaba con dos calienta pollas esa noche… la pelirroja y ahora mi madre, que tras su masaje se movía girando sobre mí misma buscando la postura adecuada, quedando yo recostado de espaldas con todo el badajo recostado sobre mi pubis y barriga. Al cabo de un rato al ver mi excitación sin signos de rebajarse, ante su inquietud dijo…

-“Mi vida por qué no vas al baño y te alivias. Si te haces una paja se te pasará…”.Sin duda era la mejor solución, a lo que le espeté espontáneamente…

-“Pues mira parece la mejor opción, y con lo cómodo que estoy aquí ya que tenemos suficiente confianza…, me la pienso hacer sobre la cama, así atrapo el sueño directamente sin moverme”.

-“¡Hijo no seas guarro! Lo vas a llenar todo de lefa…”

-“Es que en el aseo es muy cutre mamá… ¡Viéndote me inspiro mejor!”

-“¡Serás cabrón! ¡Mira… háztela como quieras nene! Si te apetece aquí en la cama…, pero no me chorrees de semen ¡Apunta para el otro lado y después te aseas!”.

Empecé a tocar mi verga mientras ella miraba como lo hacía. Con la poca luz se podía distinguir como se le empezaron a marcar los pezones…, no paraba de mover las piernas un poco inquieta. Su mano bajó a su conejo produciendo pequeños movimientos circulares casi inapreciables para mí, pero lo suficientemente significativos como para saber que ella también se estaba haciendo una paja. Sin escrúpulos le señalé…

-“¡Me parece que tú también necesitas aliviarte…! ¿Por qué no lo hacemos juntos mami?

Sin decir una sola palabra fue abriendo sus piernas se apartó las braguitas y empezó a tocarse ostensiblemente mirábamos mutuamente… -“¡Anda mamá enséñame las tetas!”

Dejó la tarea de su dedo en el clítoris para quitarse la camiseta, sin el menor rubor amparado por la penumbra de la noche clara…, y siguió metiendo los dedos en su coño. Abandonaba su pepita introducía un par de dedos en su chocho y vuelta al botoncito, mientras no paraba de friccionar mi cipote arriba abajo. Cuando ya no pude más, me lancé a comerle las tetas…

-“¡¡Pero hijo qué haces!! Esto no está bien soy tu madre…”

Poco mi importó su exclamación sin convicción alguna, pues en un gesto claro de sumisión, continuó sin oponer resistencia a mis lamidas…, no paré de chupar ese par de ubres que me dieron de comer de bebé. Un recuerdo marcado indeleble en la memoria me vino de sopetón al saborear ese aroma natural de su piel, la naturaleza es tan sabia, que después de 19 años podía reconocer a Maite, la mujer que me dio de mamar con tan solo chupar sus pezones duros. Dos minutos más tarde ella ya estaba fuera de sí cogiendo la polla endurecida de su hijo. Abundó en la paja que me estaba haciendo, agarrando fuertemente con una sola mano, la otra era para mis condolidos cojones, en tanto yo le suministraba placer en esa vulva fogosa, un coño que cada vez lo veía más cercano a estrenarlo. Pasados unos minutos en una deliciosa posición donde me dejaba hacer por las buenas maneras de esa dama… Inició una sorpresiva mamada. Pasaba la lengua por toda mi polla dejando un reguero de saliva sobre el venoso rabo de su retoño, y al llegar a la punta se metió la mitad en la boca, más no le alcanzaba en su garganta tenía atorado mi gordo capullo al fondo. Empezó a follarme con esa boca que tantos besos me proporcionaba, su lengua contorneaba mi glande lamiéndolo y con la punta horadaba el agujerito de salida. Imbécil de mí o de cualquier hombre en situaciones comprometidas no sabemos qué decir ni pensar…

-“¡Así mamá que bien la chupas! ¡Uuhh!” Es lo único que me salió para congratularla, mientras ella seguía engulléndose el falo con religiosa devoción.

Notaba no poder resistirme mucho más, como siguiera en sus trece me iba a correr…. La cogí, y tumbándola le abrí las piernas devolviéndola el deleite recibido. Inicié un cunnilingus demencial que me ayudara a retrasar mi corrida, a la par de hacer gozar a mi madre. Al comerle el coño noté que poseía un clítoris hinchado, grande como ninguna otra mujer, comencé a mamárselo“¡Mmmm! ¡Qué bueno estaba el sabor de su coño!” Húmedo y glorioso me lo zampaba cual rodaja de melón mezclando mi saliva con sus fluidos vaginales que se derretían en regueros directos a mojar su culo. Me comía toda esa carne mullida de su vulva, metía la lengua entre sus labios interiores hasta llegar a la zona rosada, ardiente y regada, encontrando el agujero por donde me parió para penetrar mi lengua audaz a modo de balano, se incrustaba lo más profundo que daba de sí. Con la comilona caníbal, ella no aguantó mucho, algo más de cinco minutos fueron suficientes ante su carestía abrumadora de orgasmos con un hombre, y empezó a gritar deshecha…

-“¡Sí hijo cómele el coño a mamá! ¡Uuhjjj! !Me voy a correr cariño ¡Uhjjjuhhmm! Cuando tiempo sin que me lo comieran… ¡Síii, me corroo cabrón! ¡Qué bien lo haces hijo mío…Tienes una lengua divina!”

De pronto convulsionó soltando un chorro de líquido que me lleno toda la cara con su corrida al no darme tiempo en la retirada. Se estremeció hasta caer desfallecida unos instantes. Me quedé en tierra de nadie sin saber muy bien qué hacer ante mi madre recién corrida…, con otra mujer comenzaría a follármela. La dama despatarrada, con todo el coño encharcado y con un orgasmo recién obtenido no era cualquier mujer, era Maite…, mi madre. Ella entonces me miró sonriente comprendiendo mi indecisión, avistó el gran badajo inhiesto a punto de reventar…, pensó en aliviar de una vez a su retoño del tormento de la presión de sus huevos…

-“¡Ven aquí y hazme el amor!” Me puse encima de su cuerpo impávido sin atender que me iba a follar a mi madre a pelo, no lo pensé dos veces y se la clavé sin condón. La sentí acalorada y sudorosa de donde su piel emanaba un aroma a hembra en celo difícil de contenerse. Cogiéndome la verga por debajo del glande con toda decisión, se la llevó al coño abriéndose la raja en su recorrido de abajo arriba mojando mi enardecido capullo morado y brillante presto cual ariete a partir el coño de mi madre en dos y vaciar el contenido seminal de mis huevos que en esos instantes me hervía… -“¡Déjame a mí!”Una vez mi punta en la entrada a la gruta del placer empujé contra ella. El glande desapareció arropado por sus carnosos labios…, empezó a meterse cada vez más en cada empellón suave en el que se calaba buscando profundidad. Notaba la suavidad cálida del acogimiento de su vagina en perfecta expansión cuando mi glande invadía un centímetro más de la gruta del placer. Me sentía eufórico con una tensión en todo mi cuerpo propio de cuando estaba a punto de lograr un record personal.

Los incrementos de mis movimientos se acentuaron… -“¡¡Hijo me vas a partir en dos…uhjjj!! ¡Qué grande es, pedazo de cabrito uhhjh!” Ella también comenzó a realizar círculos con su cadera con la mitad de la polla metida en el coño. Gemía, jadeaba y casi gritaba al volver a tener un pedazo de carne trémula dentro de ella… -“¡Mi vida fóllame fuerte…! ¡Ay hijo mío qué polla más buena tienes…! ¡Uhjjjuhhhh como me llena!”

Animado por su sensual invitación de señales obvias, sus palabras, su necesidad innegable…, me atreví a metérsela hasta las pelotas de una sola vez. Su coño se acomodó tan rápido que en menos de un minuto follándola, lograba enterrar todo el cipote aporreando mis huevos en su vulva una y otra vez. Percibir toda la calidez húmeda de su vagina en mi polla, traspasaba lo carnal para llegar a lo divino. Con un simple mohín me indicó que se quería poner encima de mí, no lo esperaba cuando se sentó arriba y con una agilidad de trapecista se metió todo el falo de su niño…, emprendió una cabalgada en la que se la embutía entera mientras decía mil y una frases que me calentaban, me hervía la sangre…

-“¡Nene que ganas tenía de que me follaras aunque me revientes el coño! ¡Así no pares de follarme uhhjhh! ¡¡Qué puta es tu madre verdad…!”!Me seguía animando en nuestra carrera vertiginosa… “¡¿Has visto cómo tu madre no es tan estrecha como esas zorrillas con las que vas…?!” No paraba de empalarla con más ánimo si era posible… “¡Así fóllate a mamá…métemela entera hijo!! ¡La quiero TODA dentro…toda! ¡Aaaagg! Soy tu puta cariño, la que te va hacer que te olvides de es zorra pelirroja”.

Le estaba dando a base de bien los pollazos que jamás pensé que pudiera soportar el coño de una mujer, máxime oyendo lo que nunca pensé que mi madre supiera pronunciar por esa boca de encantadora madre conciliadora, de la que solo oí las formas más correcta de expresión, las que me condujeron a mi educado vocabulario, pero aquella situación excepcional daba patente de corso para expresarnos abiertamente, groseramente, lasciva y lujuriosamente. De pronto se estremeció, convulsionó todo su cuerpo diciéndome…

-“¡Me corrorrrr uhjjj! ¡Te voy a mojar toda la polla con mi corrida cariño!”

-“No me importa mami… Dámela ¡Quiero que me mojes la polla con tu corrida…!”

-“¡Entonces No pares…, siiiii fóllame fuerte! ¡Uhhjhh, vamos fóllate a tu puta madre como deseaba que la follaras!”

Gimió profundo tensando sus músculos vaginales que apretaban mi compungida verga con mis testículos ataviados en exceso de leche deseosa por desalojar del escroto… Precipitó su corrida sacando mi cipote que bloqueaba la salida de su comprometido flujo a chorros indomables que me bañaron la polla, huevos, muslos y vientre ¡Joder lo que soltaba mi madre por su chocho! Se curvo la espalda para dejarme ver como expelía los chorrito de flujo, una vez que acabó de expeler los ríos de flujo, me apuntó enfilándose de nuevo mi rabo en su conducto…

-“¡Hijo folla ahora a tu madre! No repares hasta llenarme de semen espeso!” Me agarró los huevos masajeándolos a modo de esponja que se ha de escurrir… “Los tienes bien duros nene…Deben estar llenos de leche hasta los topes ¡¿Verdad?! ¡Vamos hijo métemela entera hasta los huevos… que no quede un solo centímetro fuera del coño de mamá ¡Así hasta la raíz! Quiero notar tus pelotas en mi coño…!”

Mientras pegaba sentones engulléndose todo el tramo, percibía la seductora desaparición del duro vástago, acogiéndolo en su agradable estuche…, su clítoris mojaba mi pubis dando un extra de delectación. No pude aguantar más, era demasiado la espera y mis huevos una caldera que estalló al correrme gritando juntos…, yo al expeler los gruesos y largos chorros de lefa que se descargaban en el fondo uterino de mi madre sin el menor recato, y ella al recibir esas andanadas de esperma que pudiera llenar su vientre de vida. La besé, buscando su lengua jugar con la mía en un lujurioso morreo sin paragón entre una madre y su hijo, me abrazaba sin dejar escaparme, al tiempo que mis convulsiones se concatenaban vaciando mis condolidos testículos en el más íntimo rincón de su útero… aliviados agradecían ser liberados de su carga, la cual era bien recibida por la dama que succionaba ese néctar como si fuera su salvación de por vida, me gritaba…

-“¡Asíiii toda, uhmm! Si hijo siiii…”

-“¡¡Toma mamá Ummmm!! ¡¡Me estoy corriendo dentro de ti!! ¡uhhjjj que puta estás hecha mamá!”

-“Soy solo tu PUTA hijo mío… ¡¿Te gusta que tu madre sea así contigo?!

-“Me encanta mamá… ¡¿Y a ti no te importa que te haya rellenado de leche la vagina?!

-“¡Hijo, Qué placer sentir de nuevo la leche caliente de un macho dentro de mi coño! Ya ni lo recordaba y mira por donde tenía al hombre adecuado para que me hiciera revivir el mejor de los gozos que pude sentir una mujer… Qué un macho se corra con todo su semen en lo más profundo e íntimo del coño”.

Después de corrernos se quedó encima de mí con todo el cipote enterrado en el coño dejando que la inseminación fuera completa. Aprovechamos para calmar nuestras ansias y alcanzar las pulsaciones normales de nuestros ajados corazones, a los que le dimos casi media hora de castigo por encima de las cien pulsaciones todo el tiempo. A la par que nos besábamos, nos dábamos la lengua en un juego divertido. Estaba claro que ya no nos veíamos como madre e hijo. Compartir nuestros fluidos nos había llevado a entregarnos sin pudores, a tratarnos como amantes ávidos del otro. Curiosamente tras cinco minutos en su interior tras la corrida, la polla no perdía su esplendor, por eso mi madre no cejaba en hacer pequeños movimientos de vaivén acariciando mi sensible glande con los suaves pliegues de sus paredes vaginales internas. En esas, en plena confidencia me confesó…

-“¡Hijo estaba deseando que me follaras! Tenía tantas ganas de probar tu fabulosa polla…, me moría por no ver como pedírtelo desde que te vi una noche hacerte una paja en el cuarto de baño. ¡¡ Hijo lo que tienes entre las piernas es un portento que Dios te ha dado para hacer gozar a la mujer que lo tenga dentro de ella!! ¿Me lo darás más veces o te has saciado de mí?”

-“A partir de ahora la tengo a tu disposición mamá…”.

-“pues si es así, a partir ahora tienes en mamá a tu amante sumisa, tu puta si quieres verlo así. Quiero que me revientes con tu pollón cada día, cada noche o cuando te apetezca…” Desde ese día follamos a todas horas que nos calentábamos en el tiempo que nos restó de vacaciones en el mar. Al llegar a casa tendríamos que dar algunas explicaciones a la abuela Manuela si deseábamos compartir juntos la cama en pareja…

Continúa…


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